Vivir el Bosque

El proyecto Vivir el bosque es una iniciativa de educación y divulgación ambiental implementado en la Reserva del Huaico. La relación que los niños y adultos establecen con la naturaleza a partir del conocimiento a través de fuentes secundarias no implica el desarrollo de un vínculo afectivo y por lo tanto obstaculiza el desarrollo de un compromiso hacia la conservación. La expansión de la frontera urbana que avanza velozmente sobre los ambientes naturales y rurales del Valle de Lerma, restringe cada vez las oportunidades de contacto con la selva de montaña. El objetivo del proyecto es la formación de sujetos implicados en la conservación de la Naturaleza, promoviendo la disposición natural de los niños hacia el aprecio y el asombro en contraposición a la visión utilitarista del antropocentrismo.

Metodologia

El enfoque utilizado es co-constructivista, basado en la experiencia directa y reivindica además, la relación con un ambiente sano como un derecho humano fundamental, que solo puede ser ejercido por sujetos formados e informados. El rol del educador ambiental es de facilitador y mediador adecuado a los intereses y a las capacidades de cada etapa evolutiva. La experiencia comienza para todas las edades con una caminata interpretativa en la Reserva, que varía en dificultad y longitud de acuerdo a los participantes. Es coordinada por profesionales que plantean al grupo materiales disparadores de la reflexión, llamando la atención a elementos del paisaje, flora y fauna, planteando preguntas o ejercicios a resolver durante el trayecto.

A continuación de la caminata se llevan a cabo actividades que profundizan en los ejes de reflexión propuestos. Los niños menores de doce años son invitados a la exploración sensorial de materiales naturales provenientes del bosque que recorrieron colocados a su disposición para juego libre. Los adolescentes continúan con un trabajo grupal de análisis de problemáticas ambientales locales, identificando presiones, amenazas y funciones de las áreas protegidas. Los jóvenes adultos son orientados a su formación como formadores, centrándose en la capacitación y entrenamiento a campo.